Tratando de hacer memoria no sé si fueron los primeros dibujos animados, las primeras películas animadas o los documentales de la naturaleza lo que veía en mi infancia en aquella televisión en blanco y negro que nos había regalado mi abuelo. Más adelante recuerdo -tal como hacen los niños de hoy cuando esperan ansiosamente que comience su programas favoritos- que yo también emocionado esperaba a que comenzara el programa El Maravilloso Mundo de Disney, que a veces pasaba programas de aventuras, del oeste lejano o de dibujos animados (los que más me gustaban). Puede haber sido en mi primera visita a Walt Disney World en el año 75 cuando había que comprar tickets individuales para tomar el monorraíl o para comprar el acceso a un número determinado de atracciones (no como hoy, que se compra un ticket para pasar en el parque el día completo). Fue de allí en adelante, una y otra vez, con las nuevas películas computarizadas, los parques en diferentes continentes, la adquisición de empresas relacionadas con el entretenimiento y los diferentes libros que he podido leer, dieron paso a que me convirtiera no sólo en un admirador de Walt Disney sino también de todo lo relacionado con la cultura de la empresa Disney (con sus altos y bajos a lo largo de sus 100 años de historia).
Cuento todo eso para hablarles de la película “Saving Mr. Banks” de 2014, protagonizada por Tom Hanks y Emma Thompson, recreada a principio de los años 60 cuando Walt Disney intentaba adquirir y luego adquirió los derechos para hacer la película de Mary Poppins. En ella vimos muchas cosas, como por ejemplo que lo que se crea en la imagen de un autor o de un escritor es muy distinto a lo que otros ven en la realidad. Para la escritora inglesa P.L. Travers, su niñera Mary Poppins no cantaba, era dura, transmitía una realidad complicada y vivía en una especie de situación muy compleja. En pocas palabras reflejaba la difícil y dura niñez que la señora Travers tuvo cuando vivía en Australia. Sin embargo, esta película nos enseña también que cuando uno lee, escucha u oye lo que los otros autores, escritores o compositores hacen y crean, uno lo interpreta de una manera muy distinta. En la película vemos como para Walt Disney, Mary Poppins era todo lo contrario, trayendo alegría, humor, canto y diversión a los niños, para que al final del cuento Mary terminara ayudando no a los niños en la historia sino a su padre, el señor Banks.
Walt Disney fue un soñador, visionario, creativo e innovador como pocos en su época y con una filosofía muy especial. Sus películas innovaron cada vez que se proyectaron, trayendo movimiento y sonido a los dibujos animados, con canciones muy alegres y siempre creando situaciones tristes, para dibujar una realidad que si bien a veces puede ser dura, nos enseña que depende de cada uno de nosotros el mejorarla y como en las películas, tener un final muy diferente al que hubieran podido tener. En otras palabras, para mí, mucho de lo que se ve en las películas de Disney es que depende de la actitud de la persona la posibilidad de cambiar su presente para modificar y mejorar su futuro. En la película “Saving Mr. Banks” vemos a una señora Travers muy dura y compleja, que no sólo no acepta el nuevo enfoque de Walt Disney, sino que tampoco se deja tentar por los adelantos en el color, en la imagen, en las canciones y hasta por las palabras inventadas (como por ejemplo “Supercalifragilisticoespialidoso”) que, como buena escritora, ella no podía aceptar.
Para muchos de nosotros que crecimos hace ya tanto tiempo, todavía hoy nos asombramos de lo que hizo Walt Disney en su época. Como dijo el escritor alemán Peter Stephan Jungk en su libro The Perfect American del año 2001, “…es difícil imaginarnos un mundo sin Walt”. Si bien tuvo sus seguidores y sus detractores, una vida de 65 años dio paso a la creación de un mundo mágico y hasta de un reino mágico, para llegar a crear un conglomerado del entretenimiento cuya influencia sigue llegando de manera continua a todas las partes del mundo. Desde Mickey Mouse hasta el pato Donald, pasando por todo lo que significan cada uno de los parques y resorts en donde se encuentran los parques de Disney, con empresas productoras de películas, canales de televisión, sus propias tiendas con gran cantidad de mercancía hasta las innovaciones en temas tecnológicos y el lanzamiento reciente de películas dirigidas y orientadas al tema de la conservación de nuestro planeta tierra o la creación a finales de los 90, del Disney Institute, para enseñar la filosofía Disney. Todo ello ha creado una marca de carácter mundial que no se olvida fácilmente.
En la propia película vemos una escena donde Walt Disney le cuenta a la señora Travers lo duro que fue su infancia en Missouri, teniendo que repartir periódicos de noche en temperaturas bajo cero y totalmente cubierto de nieve. Y esto nos debe recordar a todos que para que una persona llegue a ser exitosa, no necesariamente tiene que tener una infancia feliz, ni mucho dinero, ni venir de una buena familia. Walt tampoco tuvo un inicio fácil porque nadie creía en sus dibujos animados; que muchos años de su vida vivió hipotecado y que en más de una oportunidad se tuvo que declarar en bancarrota. Y todo, para salir cada vez más reforzado, más determinado a desarrollar lo que quería, más exigente consigo mismo y más orientado alcanzar sus sueños, que no eran más sino los de hacer felices a quienes pudieran ver sus películas o asistir a sus parques.
Walt Disney ha sido catalogado como ‘un hombre ordinario con una extraordinaria visión’. Eso se dice muy fácil pero no sólo toma una vida completa para lograrlo, sino que su legado debe pasar mucho más allá para que inclusive los niños de hoy sepan quien fue Walt Disney, cuáles fueron sus sueños y que fue lo que logró en realidad. Y no estoy hablando aquí de caricaturas o de programas o parques, sino de un legado que vive inclusive a pocos años de que se cumplan 50 años desde su desaparición física. Muchos dirán que la vida no es tan fácil como él la presentaba en sus películas; pero es que eso lo sabemos todos. Lo importante es darnos cuenta de que sólo nosotros somos quienes podemos cambiar lo que nos sucede; que sólo nosotros somos los que decidimos ver la vida como algo distinto, que debemos luchar cuando la situación se torna dura, trabajar más fuerte para buscar nuevas oportunidades y entender que todas las caídas que podamos tener en el camino nos deben fortalecer, no para aparentar que nunca sucedieron, sino para aprender y mejorar de cada una de ellas.
En más de una ocasión he escrito una de las frases de Walt Disney que más me gusta y que más utilizo y dice “si lo puedes soñar, lo puedes hacer.” Démonos cuenta de que todo puede comenzar con un sueño, pero que no se debe quedar allí ya que todo sueño debe convertirse en acción para luego convertirse en realidad. Hagamos que todo nuestro esfuerzo y todo nuestro trabajo esté orientado a lograr convertir nuestros sueños en algo real y en algo palpable, sobre todo esperando que esos sueños algún día dejen también nuestro legado en el futuro.
“We keep moving forward, opening new doors, and doing new things, because we’re curious and curiosity keeps leading us down new paths.”
-Walt Disney